martes, 26 de diciembre de 2017

Cartografía de amenazas

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Exposición de las Operaciones Geométricas hechas por Orden del Rey;
Carlos Martínez y Claudio de la Vega, BNE, 1739-1743.
La Biblioteca Nacional ha organizado una espléndida exposición, abierta hasta finales de enero de 2018, bajo el título de "Cartografías de lo desconocido".
Todo en ella es atractivo: el edificio, la presentación novedosa de los fondos que en otra circunstancia duermen en los cajones, los textos que acompañan las piezas expuestas, los propios mapas que "tienen algo de pintura, algo de fotografía y algo de geometría; sirven para orientarse y a menudo para perderse".
Nada es lo que parece, se nos traslada en la exposición, porque tanta información ofrecen los mapas como la que ocultan, todo mapa enfatiza algunas cosas y esconde otras, y a menudo han inventado lo conocido y lo desconocido. Hay también un intento de apropiación cuando algo se representa, de tratar de imponer el lenguaje y controlar su contenido.
Con muy pequeño salto se puede afirmar que objetivos similares tienen las estrategias de seguridad, de tradición anglosajona, que son cada vez más frecuentes, cartografiar los riesgos y amenazas, representar en un papel las prioridades para nuestra seguridad, de las que lógicamente habría que derivar adquisiciones, capacidades y presupuestos para afrontar las anteriores, aunque no llegan ahí.
En este contexto se sitúa la Estrategia de Seguridad Nacional presentada por el Gobierno Rajoy este mes de diciembre, un mapa del que cabría decir en primer lugar que sale bastante difuso, porque mucho se abarca y todo en una primera lectura resulta importante, no prioriza.
Por ejemplo, áreas geográficas: "las zonas que revisten especial interés para la Seguridad Nacional (mayúsculas con generosidad) son Europa, Norte de África y Oriente Medio (¿Próximo?), África subsahariana, América Latina, América del Norte y Asia-Pacífico. No son compartimentos estancos, y las amenazas y desafíos que presentan pueden transcender fácilmente dichos espacios". Es decir, que se observa todo el planeta excepto los círculos polares.
Si todo el contenido es relevante y nada destaca en exceso sobre el resto, la interpretación lleva a que lo que realmente se quiere destacar es la importancia de la seguridad, en abstracto, curiosamente una de las competencias, si no la primera, de las que forman el núcleo duro de los Gobiernos nacionales.
Otro acercamiento puede ser lo que sus redactores han destacado como novedoso o principal.
Dice Moncloa: "La Estrategia 2017 se abre con un capítulo dedicado a España donde se marca la solidez del modelo integral de seguridad en materias como la lucha contra el terrorismo y la gestión de flujos migratorios, la recuperación económica y la apuesta por un mayor liderazgo en el proceso de integración europea".
Asimismo "la Estrategia 2017 pone énfasis en la naturaleza híbrida de los conflictos actuales, entendida como la combinación de acciones que pueden incluir, junto al uso de métodos militares tradicionales, ciberataques, operaciones de manipulación de la información o elementos de presión económica".
África, parte de Los cuatro continentes; Adrian Collaert a partir
de Maarten de Vos, BNE, 1588-1589.
Ya aparecen en dos párrafos una serie de obsesiones del actual Gobierno: la manipulación de información, la recuperación económica aunque no venga a cuento, el liderazgo internacional autoproclamado; nada se dice sobre lo anterior en las vaporosas líneas de acción. También aparecen por el texto alusiones a las víctimas del terrorismo, un clásico popular.
Entre la retórica destacan los ciberataques y el terrorismo yihadista como principales amenazas.
"La Estrategia 2017 subraya, entre las amenazas y los desafíos identificados, el terrorismo internacional, las amenazas a las infraestructuras críticas y las amenazas y desafíos en los espacios comunes globales: ciberespacio, espacio marítimo y espacio aéreo y ultraterrestre". Esta dimensión ultraterrestre es la parte más poética del documento.
Son quince los ámbitos de la seguridad nacional para los que la Estrategia asigna un objetivo parcial y diseña las correspondientes líneas de actuación estratégica: "Defensa nacional; lucha contra el terrorismo; lucha contra el crimen organizado; no proliferación de armas de destrucción masiva; contrainteligencia; ciberseguridad; seguridad marítima; seguridad del espacio aéreo y ultraterrestre; protección de las infraestructuras críticas; seguridad económica y financiera; seguridad energética; ordenación de flujos migratorios; protección ante emergencias y catástrofes; seguridad frente a pandemias y epidemias y preservación del medio ambiente".
Se echa en falta entre los ámbitos mencionados por la Estrategia la seguridad laboral (la de tener trabajo y en unas condiciones decentes) y la seguridad social, cuyo principal organismo tiene un agujero anual de 18.000 millones de euros, dos elementos que más allá de la broma están detrás del descrédito de las instituciones con las crisis de la última década, el ciudadano abandonado ante la adversidad.
Otro método de acercamiento a la Estrategia son detectar los factores coyunturales, cómo la actualidad aperece en su texto, que no son otros que Cataluña y la desinformación.
Resulta muy cuestionable incluir en un documento centrado en la seguridad menciones a "desafíos internos", "problemas de cohesión territorial", sobre todo porque no aparecen como objetivo en las actuaciones. Al menos ayudarán a datar el texto indiscutiblemente en el otoño de 2017, aunque estos ejercicios pretenden tener cierta proyección en el tiempo.
Planisferio celeste; Frederick de Wit, BNE, ca. 1688.
Como ya lo hizo el anterior documento de 2013, en 2017 la Estrategia vuelve a insistir en el sistema de seguridad nacional, la estructura administrativa creada para estos asuntos, que pide a gritos la existencia de un consejero de seguridad nacional, un responsable de peso político al frente del que hoy carece; y vuelve a quedar en la indefinición el denominado comité de situación, el órgano ejecutivo que no se ha reunido de forma extraordinaria ni una sola vez, ni ante los atentados en Cataluña del pasado agosto, los primeros con víctimas mortales por terrorismo yihadista en España desde 2004.
La Estrategia será presentada en el Congreso por el director del Gabinete de Rajoy -actualmente en relevo-, que no por el presidente, lo que indica la escasa voluntad pedagógica del Gobierno en estos asuntos aunque abunden las referencias a extender una cultura de la seguridad entre la ciudadanía y se repita mucho eso de la "política de Estado" que más parece ahuyentar la crítica que buscar el acuerdo.
Cualquier informe que analice el presente, indicios de futuro y escenarios posibles es atractivo. Resulta que por tradición y disposición de mayores recursos en muchas ocasiones este tipo de informes, con el apoyo de especialistas universitarios y think tanks afines, se realiza en el ámbito de la seguridad y la defensa, lo que implica una deformación natural por su financiador y destino; el futuro se presenta amenazante.
Existe la percepción de que vivimos tiempos confusos y de cambio acelerado.
Ante tales fenómenos el análisis estratégico y la prospectiva ayudan a sistematizar la información, a estimular la apertura mental y a generar conocimiento orientado a la toma de decisiones sobre asuntos públicos, según sostiene el analista Javier Jordán.
Bienvenido pues, independientemente del resultado, el ejercicio llamado ESN, pero que poco aclara.
La exposición de la Biblioteca Nacional se pregunta en un texto: "¿cómo gestionan los mapas la desinformación y el desconocimiento?". La respuesta, también en la pared, un par de salas más adelante, en forma de cita: "Un mapa es una ficción controlada". Como la Estrategia de Seguridad Nacional 2017, que en menos de un mes caducará al menos en el nombre.

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martes, 19 de diciembre de 2017

Españoles por elección

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Foto de El País, 18-9-2017, que ilustra reportaje
sobre españoles de origen extranjero.
En tiempos de competencia por el tamaño de la bandera, de sacralizar la nación, la identidad y el sentimiento, nos podemos plantear algunas preguntas.
¿Qué es ser español en 2017? ¿Cómo recuperar nuestro mejor pasado? ¿Qué deberíamos hacer porque lo que vemos no nos gusta? ¿Cómo imitar a otras nacionalidades con mayor renta por cabeza y un mástil con bandera en el jardín?
Pues nada de esto se encontrará en esta columna, ofrezco sociología, estadística, si no conocemos el escenario los comentarios serán siempre construcciones en el aire.
Pongamos frente a frente nuestros prejuicios y emociones contra el Instituto Nacional de Estadística.
El INE nos cuenta en una de sus últimas notas que 151.000 residentes extranjeros en España adquirieron la nacionalidad española en 2016.
La adquisición no ha sido pagando, sino por tiempo de residencia, que la normativa establece en diez años de forma legal, continuada e inmediatamente anterior a la petición, como criterio general, que se reduce a dos años en el caso de los nacionales de países iberoamericanos (incluye Brasil), Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal o personas de origen sefardí.
La nacionalidad de origen más frecuente entre las personas que consiguieron la nacionalidad española en 2016 fue la de Marruecos (37.000), seguida de una decena de países sudamericanos como Bolivia, Ecuador y Colombia (15.000 cada uno) y luego con cifras menores República Dominicana, Perú, Cuba, Argentina, Brasil y Paraguay.
Resulta curioso que 26.500 de la cifra total nacieron en España, en su inmensa mayoría niños menores de diez años.
Como apunte breve, nacer en España de padres extranjeros no otorga la nacionalidad en automático, hay que esperar al menos un año para hacer los papeles (en otros países allí donde apareces al mundo te dan el pasaporte).
Como es lógico, con el DNI en la mano, todos los anteriores desaparecen de las estadísticas de extranjeros, que a fecha de hoy son 4,5 millones, el 10% de la población, peso a la baja, aunque subirá en breve. Marruecos, Rumanía, Reino Unido, China e Italia encabezan las mayores comunidades extranjeras en España, donde se observa que los países iberoamericanos han desparecido de los primeros puestos.
Volviendo a los nacionalizados, ¿qué conclusiones podemos sacar?
Pues que estos compatriotas decidieron en su día venir a España probablemente buscando trabajo, han residido uno o dos lustros entre nosotros y han solicitado la nacionalidad voluntariamente, podrían haberse quedado con la de origen porque tienen su situación regularizada, en caso contrario no aparecerían en los censos. Es decir, que suman permanencia prolongada en el país y, más importante, la voluntad de ser españoles.
Podríamos afirmar que son españoles por elección, no por nacimiento.
Otra deducción de las cifras es que el apellido e incluso la religión ya no son en España indicadores automáticos de nacionalidad.
El asunto es oportuno por ejemplo para relativizar los análisis por nombres o por religión derivada del apellido que se han publicado a partir de las listas electorales para las autonómicas en Cataluña del 21-D.
La religión no es un país (gracias, lectora), y la presencia de candidatos de origen extranjero es cada vez más frecuente, en ningún caso representan aún su peso equivalente en la sociedad española, lo extraño ha sido su ausencia salvo casos aislados hasta muy recientemente.
Por tanto, la diversidad de la sociedad española es sociológica y estadística, además de cultural, ideológica, religiosa y deportiva.
Los 150.000 nuevos españoles de 2016 se suman a otros 114.000 en 2015, a 205.000 en 2014, a 225.000 en 2013, y aquí el INE corta la información por motivos desconocidos e incomprensibles.
Acudiendo a otras fuentes (Eurostat, que seguro que bebe del INE), la relación continúa con 94.000 extranjeros nacionalizados en 2012, a 114.000 en 2011, a 123.000 en 2010, fueron 79.000 en 2009, 84.000 en 2008, sumaron 71.000 en 2007 y 62.000 en 2006.
Con lo anterior podemos decir que millón y cuarto de personas han escogido en la última década ser españoles, voluntariamente, tenían otra nacionalidad, están dispersos por toda la geografía nacional y son indetectables con la prueba del carbono 14.
Estudios recientes sobre la segunda generación de inmigrantes..., error, la inmigración no se hereda, mejor decir que los hijos de inmigrantes presentan una integración generalizada en la sociedad, que se refleja en las bajas experiencias de discriminación y en los altos niveles de auto-identificación con el país que no diferencian a los hijos de inmigrantes nacidos en España de los hijos de españoles.
Con dos apreciaciones: menor nivel medio de renta; y, a pesar de un uniforme abandono de creencias religiosas, más dificultades para las personas de confesión o familia musulmana, que en casos de discriminación por estos motivos -siempre minoritaria- recibe dos nombres, aporofobia -rechazo al pobre, universal, nadie rechaza a un multimillonario cualquiera sea su origen- e islamofobia.
Millón y cuarto de personas, sólo en la última década, son españoles porque así lo han querido, no por el azar del lugar nacimiento, tan españoles como el nacido aquí que ata al perro con la bandera de España en la correa.
¿Pondrán estos nuevos compatriotas banderas en el balcón? No les hace falta.

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martes, 12 de diciembre de 2017

Artillero de la libertad

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Así ha definido la ministra de Defensa, en reciente visita al periódico La Razón, a los medios de comunicación, a la prensa: artillería de la libertad.
Ya lo veo escrito en tarjetas de visita y estado de redes sociales, nada de consultor de comunicación, comunicólogo ni community manager: artillero de la libertad, a su servicio, y en primer tiempo de saludo.
Si eres ministro de Defensa del cielo te caen los clavos y las metáforas militares, lo que puede continuar, si no lo ha hecho ya, con expresiones como infantes de los derechos humanos, marines de la democracia, boinas verdes del progreso, legionarios de Cristo, bueno, legionarios de Cristo no ha funcionado bien..., fórmulas cambiantes dependiendo del auditorio, y mil variaciones entre especialidad militar y buena causa hasta llegar a los soldados del amor que cantaba Marta Sánchez a nuestras tropas en aquellos 90 en los que Irak destruyó Kuwait y EEUU comenzó la larga aniquilación de Irak en compañía de otros ("Entre nosotros no hay guerra ahora, vivimos al ritmo de un mismo tambor...").
En los recopilatorios de citas la frase artillera referida se adjudica a Hans-Dietrich Genscher, ministro de Asuntos Exteriores de la RFA entre 1974 y 1992, dieciocho años nada menos con la cartera a cuestas; también se encuentra atribuida a Hans Christian Andersen, que comparte con el anterior el Hans. Si no está clara la autoría, no es de ninguno o no es oportuna.
El contenido de mayor interés en esa intervención de De Cospedal no fueron las citas sin autor, sino el anuncio algo inconcreto de crear un grupo de trabajo en el Congreso entre parlamentarios y responsables de medios de comunicación para abordar la "guerra de la información" y las "fake news" o noticias falsas, porque para la ministra este tipo de noticias constituyen "uno de los mayores retos para los sistemas de defensa de las democracias". Resumiendo, la ministra propone que otra institución analice una preocupación propia en una dirección que sólo puede ser de limitación de la libertad de expresión a poder ser del contrario.
Días más tarde concreta algo afirmando que el Ejército ya se prepara para el asunto: "La desinformación y la intoxicación son armas potentísimas que han difuminado de manera muy clara nuestro campo de batalla", y nos cuenta el medio que acogió esta segunda intervención (El Economista) que se está reforzando al ejército para hacer frente a "la guerra de la desinformación" con el desarrollo de nuevas capacidades, tecnologías, plataformas y preparación para "luchar con ello". ¿Luchar con ello?
"Es fundamental una información veraz para la continuidad de la democracia", aseguró De Cospedal.
La industria de Defensa presente en ese foro se sube al carro de la ministra, por la información -“Es muy barato y desestabiliza muchísimo", sentenció un directivo de Indra- o porque anuncia también un nuevo ciclo inversor en el Ministerio, también sin concreción. Los mejor informados y más cercanos al asunto nada apuntan de armamento para esta nueva guerra de la información y mencionan buques y vehículos convencionales, los de cualquier guerra fría ya conocida, normalmente la última o la penúltima, fragatas antisubmarinos y cazas.
Qué se querrá decir con que el Ejército (¿Tierra, Aire, Fuerzas Armadas?) ya se está preparando. No parece que se refiera a la veintena de publicaciones periódicas y corporativas que financia el Ministerio o al menos los cinco gabinetes de prensa (Ministerio, cada uno de los tres ejércitos y el JEMAD), todos difundiendo mensajes los siete días de la semana dirigidos hacia los convencidos, quizá sea ésa la estrategia, dirigir la potencia comunicadora del Ministerio de Defensa también hacia el exterior y los no uniformados-militantes.
Difícil pensar en luchar contra la desinformación si no es con información, por lo que la consecuencia lógica tendrá que ser a corto plazo la oferta pública de miles de empleos en el campo de la comunicación y el periodismo.
Una alternativa o acción complementaria sería también que el Ministerio de Defensa entrara de lleno en la manipulación emocional automatizada, enjambres de bots, perfiles falsos y basura por el estilo.
Para ser honesto hay que reconocer que el asunto de la posible reacción a las noticias falsas sobrepasa a De Cospedal, quien únicamente se ha sumado con entusiasmo a una campaña más general, ella es sólo una soldado del amor en la lucha contra la desinformación.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, demostrando una agilidad que le resta consistencia, hace referencia a que "la manipulación de la información por parte de agentes externos ejerce de factor de influencia en la era de la posverdad, con efectos negativos en la cohesión social y la estabilidad política". Como prueba de haber sido incluida a penúltima hora, la desinformación no aparece en las líneas de acción de la estrategia, o no se sabe aún que hacer contra ella.
Coincidamos en que el asunto interesa a todo el Gobierno y que además la Comisión Europea acaba de aprobar un presupuesto adicional de 800.000 euros para esta lucha, lo que permitirá la contratación de compañeros de profesión  si no lo gastan exclusivamente en tecnología.
Cabe una interpretación diferente a todo lo anterior, a la propuesta de la ministra, a las declaraciones amenazantes que proliferan, una alternativa cuya simple posibilidad aconseja mantener la alerta: que se quiera imponer una disciplina militar a los medios de comunicación, a los periodistas o a la propia información; que la presencia abundante de información averiada o inventada provoque la imposición de un pensamiento único por parte de quienes tienen la sensación de estar perdiendo el monopolio de la difusión de mensajes.
Ya abierto el libro de citas, encuentro: "En ningún momento es la libertad de expresión más preciada que cuando uno se golpea el pulgar con un martillo", dijo un periodista norteamericano llamado Marshall Lumsden.
Cuidado con los martillos.

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martes, 5 de diciembre de 2017

Europa social y militar, juntas o ninguna

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
En este otoño de 2017 la Unión Europea ha registrado dos avances políticos relevantes, uno en el ámbito militar y otro en el social, dos campos aparentemente desconectados, hoy raquíticos, que de avanzar supondría la consolidación del edificio comunitario.
Con el boato que merecía la ocasión, en la cumbre de Gotemburgo (Suecia) del 17 de noviembre se promulgó el llamado Pilar Social Europeo; firmaron Comisión Europea, Consejo Europeo y Parlamento Europeo, los tres bajo responsables políticos conservadores.
¿Qué ha ocurrido para tamaño consenso? Pues la coincidencia en el diagnóstico: Europa no respondió ante los ciudadanos bajo la crisis financiera, social, política e institucional que ha marcado los últimos años, traducido en desafección hacia Gobiernos nacionales y también hacia Bruselas. La descomunal movilización de recursos públicos no se destinó a proteger a un ciudadano a la intemperie.
En lenguaje comunitario el edificio se sostiene hoy sobre tres pilares: el mercado compartido, la política exterior y los asuntos policiales-judiciales.
Éste sería un cuarto pilar de la UE de derechos sociales a partir de una serie de principios estructurados en tres categorías: igualdad de oportunidades y de acceso al mercado de trabajo (educación y formación, igualdad entre sexos, apoyo activo para el empleo); condiciones de trabajo justas (y de calidad, salarios decentes, respaldo en caso de despido, equilibrio entre las vidas profesional y privada); y protección e inclusión social (educación y asistencia infantil asequibles y de buena calidad, prestaciones por desempleo, renta mínima, pensiones, sanidad, acceso a servicios esenciales como vivienda, transporte, energía o comunicaciones digitales).
En relación con el segundo asunto militar, el pasado 13 de noviembre los ministros de Exteriores y Defensa de 23 Estados miembros firmaron una notificación conjunta sobre la PESCO, siglas que responden a la cooperación estructurada permanente en materia de seguridad y defensa.
Se trata de "mejorar la coordinación e incrementar la inversión en defensa y cooperación en cuanto al desarrollo de las capacidades de defensa".
Entre los compromisos de los que se habla la UE figuran "el aumento constante de los presupuestos de defensa" e iniciativas como incrementar las inversiones materiales, los proyectos de capacidades colectivos e industriales y los gastos dedicados a innovación.
En el documento aparece en 15 ocasiones el término "vinculante" ("binding"), asociado casi siempre a "compromiso", lo que refleja la intención de acabar en este asunto con las declaraciones gaseosas.
Síntoma del estado de ánimo que se ha creado o se quiere transmitir, el editorial de la Revista Española de Defensa (medio oficial del Ministerio), junto con loas algo impúdicas al primer año de De Cospedal al frente de la casa, añade eufórico que "España, junto con Alemania, Francia e Italia, ha liderado en los últimos meses el decidido empeño de la UE por conseguir una auténtica Europa de la defensa".
Hasta el momento tanto el Pilar Social como la PESCO son ya bastante más pero sobre todo una declaración de intenciones que se tendrán que concretar en un plan de acción y en el presupuesto.
Según el funcionamiento de las instituciones comunitarias, nos encontramos en la actualidad bajo el marco financiero plurianual 2014-2020, por lo que hablaríamos ya del siguiente quinquenio y ahí debería figurar con sus dotaciones el nuevo pilar y medio de la UE, supuestamente -hasta que se confirme no será definitiva- con la salida del club y de sus cuentas del Reino Unido y contando con que la comunidad se pueda o se quiera seguir financiando con el actual 1% del PIB, que no parece elevado para afrontar objetivos ambiciosos.
Tanto la Defensa como los servicios sociales son hoy competencias nacionales, ligadas a la soberanía nacional, núcleo de los Gobiernos centrales, cada vez más centrados en un discurso securitario, y en el caso español el Estado social descansa principalmente en las Comunidades Autónomas; en ninguno de los dos casos se habla hasta el momento de ninguna cesión de soberanía.
En el apartado social confiemos en la capacidad demostrada de transformación del capitalismo tras las crisis de la última década, también en la sensibilidad social del conservadurismo centro y noreuropeo, ya que no hay contramodelo -real o sospechado- frente al que reaccionar al otro lado de los Urales ni la socialdemocracia vive su mejor momento electoral para imponer su programa.
Si la Europa política continúa siendo principalmente un mercado no requerirá ni avanzará una política común o coordinada de Defensa, como mucho progresará lo afectado por intereses empresariales, siempre ligados hoy a la innovación y desarrollo tecnológico.
En contra de lo que se escucha en foros sectoriales, la seguridad no garantiza el Estado del bienestar o la convivencia pacífica y el ejercicio de las libertades, sino que es una consecuencia.
La Defensa protege una comunidad política y si ésta no existe no resulta necesaria su protección militar; porque no hay realidad política creíble que carezca de un componente social consistente.
Por paradójico que resulte, la Europa social y militar comparten el mismo futuro; porque sin pilar social compartido no hay Europa ni entonces habrá política común de Defensa.

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martes, 28 de noviembre de 2017

Welcome migrants?

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Un periódico alemán en papel -'Der Tagesspiegel'- ha publicado recientemente en decenas de páginas el nombre y apellidos, origen y circunstancias de la muerte de miles de ahogados en el Mediterráneo, concretamente 33.293 personas que han  fallecido intentando alcanzar Europa desde 1993.
La fuente es una red holandesa contra el racismo y la intolerancia -UNITED-, con la que cooperan medio millar de asociaciones por todo el continente, que recopila muertes documentadas.
Buena idea: poner cara a los problemas, personalizar la información.
Cuando se publica que una estampida de marroquíes causa equis muertos cuando acudían a recibir comida en Esauira se utiliza un término habitualmente empleado con animales y colectivos uniformes; nunca escribiríamos que una estampida de madrileños en el Madrid Arena causó la muerte de cinco chicas. Hay que poner cara a la noticia y evitar el racismo verbal.
Sea por refugiados políticos, inmigrantes económicos o ambas situaciones combinadas de miles de personas tratando de cruzar las fronteras de Europa el fenómeno ha estado de actualidad y se va a continuar acrecentado, aunque con algunos cambios.
En este 2017 se ha duplicado la llegada irregular de extranjeros a España por mar, en una cifra que se acerca a las 20.000 y es la mayor desde la crisis de los cayucos a Canarias de hace una década. Los últimos proceden de países del sur del Sáhara en la mitad de los casos y destaca la presencia creciente de marroquíes y argelinos; y también es en parte novedosa la zona de llegada a las costas españolas, Granada, Almería, Murcia y Alicante a través del mar de Alborán.
La OIM, Organismo de las Naciones Unidas para la Migración, informa de que 160.000 migrantes y refugiados han sido localizados alcanzando Europa por vía marítima este año (hasta el 19 de noviembre), con casi el 75 por ciento llegados a Italia (115.000) y el resto dividido entre Grecia (25.000) y España.
La cifra total representa la mitad de las llegadas a Europa por mar en 2016, bajan los números pero se observan indicios de un cambio de las rutas de entrada hacia nuestro país.
Existen otros dos elementos que pudieran influir en un cambio en las tendencias conocidas hasta ahora. Por una parte, la recuperación económica, si bien matizada por la precariedad laboral, es y ha sido siempre el primer efecto llamada para cruzar el Mediterráneo.
Otra circunstancia reciente es el fin probable a corto plazo del territorio controlado por el Dáesh en Siria e Irak, lo que debería reducir sensiblemente el impulso de los habitantes de la zona a escapar e incluso regresar en algún caso, siempre que no ocurra un nuevo incendio ahora en Líbano como algunos parecen estar alentando con voluntad pirómana.
En cualquier caso, la nacionalidad de los refugiados supera con generosidad a los procedentes de Oriente Próximo, quienes no suelen elegir España para entrar en Europa.
En los últimos años, coincidiendo con una grave crisis económica, se ha tratado a los refugiados políticos como a inmigrantes económicos; ahora se corre el riesgo de tratar a los inmigrantes como refugiados, mal en cualquier caso y sin un criterio comunitario compartido.
Ambos países bajo gobiernos conservadores, Alemania ha recibido a cientos de miles de refugiados y España a poco más de 2.000.
Desde el acuerdo entre la UE y Turquía de marzo de 2016 se ha conseguido reducir la presión migratoria en el Mediterráneo oriental, no relacionada con el incremento actual en el Mediterráneo occidental que más nos afecta.
La respuesta a estas crisis migratorias como UE ha sido escasa y centrada en la puesta en marcha de mecanismos de seguridad, con medios militares en el Mediterráneo (operación EUNAVFOR MED Sophia), seguridad que casi nunca suele funcionar por sí sola para resolver problemas, sí para ganar tiempo para la política, para la acción política, cuando se produce.
Allá por 2006 con 30.000 personas llegando a las costas canarias el Gobierno fue conformando una serie de actuaciones que se acabaron llamando Plan África, que incluía la presencia de la Guardia Civil en Mauritania y Senegal apoyando a las fuerzas de seguridad locales -allí continúan- acompañado de iniciativas de desarrollo, Plan que se truncó con la crisis más allá de la presencia policial de la que poco se informa.
Todo parece indicar que asistimos a un nuevo repunte en la llegada de refugiados e inmigrantes a España, sin olvidar nunca que las cifras son muy inferiores aún a otras partes del Mediterráneo.
Los medios de primera asistencia no parecen preparados, y el avanzado mecanismo tecnológico que vigila las costas de la península podrá certificar la llegada, no evitarla.
Nadie podrá decir que la situación nos ha cogido por sorpresa.
Por experiencia propia y cercana, por recursos, por indicios, la imprevisión en temas de inmigración hoy no sería admisible.

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martes, 14 de noviembre de 2017

¡Viva la diferencia!

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Pisamos un planeta extraño donde se producen cosas anormales, como lo prueba la existencia de tierras raras y de enfermedades raras.
Con la expresión tierras raras se hace referencia a 17 elementos químicos: escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos (lantano, cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio). Se parece a la lista de los reyes godos.
Su nombre se debe a que la extracción es bastante dispersa y no concentrada, por tanto la rareza no viene de que sea poco común o frecuente, sino que resulta extraño encontrarlos en una forma pura, son raros por mestizos. Algunos de estos elementos son muy apreciados y utilizados en la industria tecnológica.
Pero es interesante apreciar que las tierras raras no lo son tanto, si bien el nombre influye en lo nombrado y cargan cierta fama negativa que no merecen, otra cosa es que los proyectos mineros que se plantean no garanticen su explotación con rigor por ejemplo en el aprovechamiento de la mucha agua que requieren estos procesos.
Las enfermedades raras lo son porque afectan a un porcentaje muy pequeño de la población, lo que implica un diagnóstico tardío y tratamientos caros o directamente inexistentes. En este caso lo raro sí se justifica por escaso y por tanto poco estudiado, consecuencia de su falta de rentabilidad para la industria farmacéutica.
Lo raro además atrae la atención de los medios de comunicación y la curiosidad del personal. 
Y esto ya salta de casos individuales y se puede considerar categoría: nos rodean informativamente sucesos muy minoritarios, relevantes por su originalidad.
En política, los derechos individuales se han impuesto también a los colectivos.
Leemos avances o retrocesos de la suerte de los transgénero en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos del norte de norteamérica, tema más tratado que las muy numerosas violaciones o los suicidios en esos ejércitos; aparece publicado que el Tribunal Constitucional alemán autoriza la inscripción de personas de un tercer sexo en el registro civil; conocemos la llegada en lo que va de década de un millar de niños por gestación subrogada, una especie de subcontratación de la maternidad en el extranjero, que aquí es ilegal.
Entender todo esto es una obligación.
Por aquello que nunca dijo Bertol Brecht de que si vienen a por tu vecino anda con ojo por si los mismos vuelven a por ti.
La segunda razón es de salud mental, cuando se renuncia a entender es que algunas de las conexiones entre neuronas han dejado de funcionar.
Lo comprendemos todo o lo intentamos, pero lo anterior muestra indicios de que la defensa de derechos y casos muy individuales ha copado el interés informativo. Existen 17 millones de refugiados en el mundo, más otros cinco millones de palestinos, personas que han cruzado fronteras huyendo por cuestiones políticas o conflictos, pero el gran volumen ya solo llama la atención para el big data. Leo antes el relato de un transexual sirio que el de un millar de compatriotas tirados en cualquier frontera europea. 
Nos encanta la diferencia, porque nos hace únicos.
La nacionalidad y la lengua, el sexo, la ideología política y religiosa, la enfermedad, el equipo de fútbol, la formación y el trabajo convierte a cada persona en un ser irrepetible. Soy transgénero, voto a Vox, adventista del Séptimo Día, diabético, seguidor del Numancia, biólogo por estudios y conductor de autobús, no hay otro como yo.
Ahora bien, entre tanta individualidad que no me venga ningún populismo a definirme de un brochazo con la mitad de la población de mi país. No hay bandera que me defina, cualquiera que elijamos me simplifica, soy único. ¿O no?
La realidad parece mostrar a millones de individuos únicos moviéndose al ritmo que marcan cornetas simplificadoras.

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Rusia y Cataluña

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Nos cuentan y dudamos de que Assange Wikileaks y Putin, con algunos amigos venezolanos, amenazan coordinados la democracia española difundiendo informaciones falsas sobre Cataluña que persiguen desestabilizar el país como parte de una operación para debilitar a la propia Unión Europea.
Leemos: la maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal. Mejor convertirlo en pregunta: ¿La maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal?
Un primer acercamiento nos lleva a cómo se reacciona ante las etiquetadas como fake news o noticias falsas.
La socióloga Belén Barreiro en su último libro -"La sociedad que seremos"- toca el tema de forma tangencial, pero clara: argumenta con datos que las personas más familiarizadas con la comunicación digital son las menos propensas a creerse una información sorprendente o dudosa, porque están acostumbradas a contrastar lo que leen.
Sobre los canales, Barreiro dice que "hoy por hoy sigue habiendo más ciudadanos que consumen política en la prensa y en la radio que en internet; y que "en nuestro país, para hacer llegar la política al mayor número posible de personas, la gran aliada sigue siendo la televisión, sin parangón con cualquier otro medio de comunicación".
"Aunque parezca lo contrario, la audiencia digital, debido a la voracidad informativa que la caracteriza, es menos manipulable", añade. "Los usuarios de redes sociales presentan una característica: su reacción ante cualquier noticia es contrastarla; la evidencia empírica va en contra de la idea de 'posverdad".
Otra línea de interés es qué hacemos ante una pantalla: tras la consulta del correo electrónico y la búsqueda de información, la lectura de noticias es la tercera actividad más popular en internet. "La Red se ha convertido en el medio de medios: a través de Internet los ciudadanos acceden a los medios de comunicación tradicionales, ahora digitalizados, como la prensa, la radio y la televisión on line", y también redes sociales, sostiene Barreiro.
Para lo que aquí interesa simplifiquemos diciendo que la mayor parte de los contenidos que circulan por vía digital son producidos por medios de comunicación tradicionales. En este sentido, veamos lo que ocurrió el 1 de octubre y alrededores.
Los enlaces más compartidos en esas fechas sobre los sucesos en Cataluña procedieron de El País, en segundo lugar del conglomerado RT y Sputnik (relacionados con el Gobierno ruso), seguidos por The New York Times, The Guardian y a cierta distancia EFE y RTVE. En este apartado, mayoría absoluta de medios tradicionales y no sospechosos de tergiversación excesiva, sólo la habitual.
"La campaña de comunicación en redes sociales de los independentistas fue un éxito", se nos dice en referencia al referéndum ilegal celebrado el 1 de octubre, día en que coincidieron en el tiempo y el espacio las urnas y los palos.
Pero fue por la injerencia rusa, señalan, a partir de un minucioso estudio de cinco millones de tuits que no es accesible ni desde los medios que lo recogen ni en la Universidad donde el investigador colabora y se presenta como. Quizá haya sido un encargo del Gobierno del que se ha filtrado la contraportada.
No estamos hablando en cualquier caso del hackeo del correo electrónico de Rajoy o Sáez de Santamaría, por poner un ejemplo, como sí ocurrió con Hillary Clinton, sino de tráfico por las redes de información de segunda categoría o directamente inventada. La difusión principalmente a través de cuentas falsas y zombies no es influencia, aunque la facilite.
Sí ha servido este asunto para descubrir a Assange y Snowden, sus visitas y los efectos nefastos sobre la salud mental de vivir cinco años en una embajada sin salir de allí.
La Unión Europea dedica a 14 personas de comunicación, no contratadas para la misión expresamente, a recopilar estos intentos de desinformación aparentemente procedentes de Rusia y amigos, y elabora un boletín semanal sobre el asunto que cierra con una larga advertencia donde se aclara que las informaciones falsas recogidas no necesariamente están relacionadas con el Kremlin; y que la red de detección de noticias averiadas es amplia y el boletín no se puede considerar como una fuente oficial de la Unión Europea.
Ante la confusión, aparecen algunas certezas: se ha perdido el monopolio de la información por parte de quienes lo tuvieron, y lo echan de menos; en redes sociales hay mucho ruido y desinformación, que siempre ha existido en canales más veteranos, papel y ondas, no es novedad; cualquier pedagogía es buena, a infantes y adultos, la mayor parte de noticias falsas me llegan de licenciados universitarios con muy prolongada experiencia profesional y que peinan canas; han surgido iniciativas de gran interés que revientan bulos en minutos, la desinformación ha creado una ventana de oportunidad para la información veraz o con apariencia de veracidad (La Sexta).
Resulta significativa la prudencia expresada sobre estos asuntos por la actual ministra de Defensa y secretaria general del PP, poco habitual en la prudencia con su tropa amenazando por Castilla-La Mancha con aplicar el 155. De Cospedal es la responsable política del denominado Mando Conjunto de Ciberdefensa, que algo sabrá sobre el asunto directamente o como canal de comunicación con aliados, entre ellos los presididos por la persona supuestamente beneficiada de las acciones de desinformación rusa durante la campaña presidencial de hace poco más de un año.
El Mando citado, digamos a título informativo, es el único organismo español autorizado, cuando lo fuera, para emprender acciones ofensivas en las redes.
Podríamos concluir diciendo que la desinformación se combate con información.
El partido de la comunicación antes y después del 1 de octubre no se perdió, sino que no se jugó por incomparecencia de una de las partes, como lo reconocen miembros del Gobierno PP y de la oposición que se han sentado en las últimas semanas a negociar sobre el proceso independentista en Cataluña: no ha existido estrategia de comunicación, más allá de evitar la censura previa en TV3 -como alguno defendía- y dejarla a su aire.
Hace años existía un programa de humor en TV con una sección de falsas tomas falsas, con Javier Capitán y Florentino Fernández; se inventaban los errores que se cometen en cualquier programa y que a menudo se emiten como muestra de buen rollo.
En estos momentos, a la espera de pruebas o argumentos más consistentes, nos enfrentamos a una avalancha de pseudo información sobre falsas noticias falsas.
Cerrando la columna leo: condenada por difamación la exministra francesa que acusó a Rafa Nadal de dopaje. La responsable de Sanidad y Deportes en el Gobierno de Sarkozy se defiende diciendo que algo parecido había leído en periódicos como Le Monde y L'Equipe.

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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Al 'procés' le falta música

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Ilustración de Ricardo en El Mundo de 29-10-2017.
Entre flores, fandanguillos y alegrías, los segadores afilan sus hoces para cortar las cadenas que oprimen Cataluña desde el siglo XVII.
Se dice que dijo Margaret Thatcher que no existe la sociedad, sólo individuos, y entiendo que familias en torno a la mesa camilla.
La frase tiene su importancia porque la pronunció una revolucionaria que triunfó, no el Che Guevara o Malcom X, unos idealistas, la dama de hierro venció e impuso la revolución conservadora y el liberalismo rampante que hoy vivimos; y dio nombre además a un grupo de heavy metal.
Si no existe sociedad es porque se impone el individualismo, la fragmentación social, lo que no impide que quien defienda o lidere transformaciones políticas esté obligado a llegar al sujeto transformable.
En este sentido es significativo que algunas de las principales figuras del secesionismo catalán procedan o se relacionen profesionalmente con la comunicación.
Se recuerda estos días que el expresidente Carles Puigdemont fue redactor jefe del diario El Punt, trabajó en la Agencia Catalana de Noticias y dirigió el periódico Catalonia Today.
Carme Forcadell es licenciada en Ciencias de la Información, aunque luego se orientara hacia la filología catalana; como Junqueras hacia la historia, tres variantes de la comunicación.
No falta algún empresario cercano como Oriol Soler, fundador del diario nacionalista Ara y productor de los últimos vídeos independentistas.
Así como el Partido Popular siempre incluye un asesor electoral en sus gabinetes de crisis, ya sea para negociar con ETA o la unidad del país, el movimiento independentista se rodea de expertos en comunicación, pero todos han descuidado la música.
La pieza más cantada y escuchada últimamente ha sido Els Segadors, el himno catalán cuya letra está repleta de referencias agropecuarias y algún pasaje truculento ("¡Buen golpe de hoz!"), como corresponde al siglo XIX que lo vio nacer, al igual que La Marsellesa habla de grilletes, agricultores y surcos inundados de sangre.
Un buen himno de nueva creación hoy incluiría a camareras de hotel y periodistas sin cobrar pasando a cuchillo al tirano, difícil de imaginar, no es la época.
El cantautor por antonomasia del independentismo, Lluis Llach, ha cambiado la trinchera por el escaño como diputado autonómico hasta la reciente disolución del Parlamento catalán, y se han escuchado más declaraciones a la prensa que su música. Su Estaca remite al franquismo.
Por su parte, en las manifestaciones contra la independencia de Cataluña ha sonado Manolo Escobar y también Peret.
"Eviva España" (literal) es un pasodoble compuesto a comienzos de los 70 por dos belgas, originalmente escrita en neerlandés. Entre los muchos que la versionaron destaca Manolo Escobar, en directa competencia en aquel 1973 con Fórmula V y Eva María marchándose.
"En las tardes soleadas de corrida, la gente aclama al diestro con fervor, y él saluda paseando a su cuadrilla, con esa gracia de hidalgo español, la plaza por si sola vibra ya, y empieza nuestra Fiesta Nacional...".
Si la letra que conocemos es disparatada, el texto original lo superaba: "Con mis manos toco las castañuelas, y con el pie marco el paso del flamenco, sólo visto vestidos andaluces, y en mi cabeza llevo un gran sombrero negro, me gusta el vino y el caviar, la cocina española es un festival".
La rumba catalana es otra alternativa escuchada en las últimas manifestaciones constitucionalistas, aunque la disputa entre Peret y El Pescaílla como autor intelectual de ese estilo permanece viva y no resulta demasiado actual.
Las grandes revoluciones han tenido siempre contenido musical, los JJOO de BCN a Los Manolos, la Transición tuvo mucha música, el fin de la dictadura portuguesa hasta se puso en marcha con la emisión de una canción por la radio.
En este objetivo de asociar la música con la transformación social el mejor Podemos tuvo mucho interés hace un par de años, aunque se intentó imponer el Resistiré del Dúo Dinámico como himno revolucionario, que ni la buena versión de El Cigala pudo popularizar.
Al igual que nunca se ha consumido en España más información mientras que las empresas periodísticas se van al carajo, nunca se ha escuchado tanta música y sin embargo las grandes transformaciones sociales no se mueven hoy con sintonía.
Quizá hayamos descubierto que los grandes desastres y aciertos de la historia son así de ramplones y la épica se la añaden los cronistas a toro pasado.
En una serie infantil que ve mi hija aparecen unos adolescentes en un cementerio, "¿Has oído eso?", pregunta uno, "No, la música terrorífica de fondo no me deja escuchar otra cosa".
A esta crisis constitucional le falta música, o poesía. Sólo aparecen risas y aplausos enlatados.

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martes, 31 de octubre de 2017

Terrorismo incendiario (verbal)

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Con la rapidez con la que se esfuma el interés informativo y se camuflan las últimas novedades de Gürtel arrasaron a mediados de octubre más de 130 incendios devastadores en Galicia, con el agravante de que amenazaron zonas urbanas y especialmente la ciudad de Vigo.
En dos días ardieron 35.000 hectáreas, la mitad de toda la superficie quemada en España en 2016; el peor balance es la cifra de cuatro muertos.
Se sucedieron declaraciones campanudas y hasta la publicidad institucional de la Xunta habló de "terrorismo incendiario". Fuera de los contenidos pagados, el propio presidente Núñez Feijóo reconoció que durante 12 horas la situación estuvo fuera de control, que son muchas horas de descontrol.
Feijóo: "Galicia no arde, a Galicia la queman. Son terroristas". Añadió como segunda causa los fuegos que entraban desde Portugal, donde se produjeron 40 muertos y su Gobierno acaba de hacer frente a una moción de censura.
Habría que recordar aquí la indefinición internacional de terrorismo, el de Estado es difícil de encajar.
Los diccionarios dan pistas: para utilizar la etiqueta son necesarios organización criminal identificada, objetivos políticos y aterrorizar a la población como medio para acercarse al anterior. No se cumple ninguno de los tres.
Desde la fiscalía de Medio Ambiente de Galicia se reconoce que no han encontrado en años de investigación trama alguna de criminalidad organizada ni con objetivos políticos detrás de las llamas.
Dicen los expertos en el asunto que causas hay muchas y la explicación es mayoritariamente local, localizada, municipal, individual.
"Terrorismo incendiario homicida".
El resultado de la actuación policial en las semanas siguientes a los incendios ha sido de dos detenidos: un varón en Orense, se dice que ecologista, por provocar un incendio al asar unos chorizos; y una anciana en Pontevedra que quemó un rastrojo y una de las hectáreas de las 35.000 achicharradas.
Cuentan los que se dedican profesionalmente a analizar este asunto que para que se produzca un incendio se tienen que dar tres elementos: alguien que prenda la llama, combustible y unas determinadas condiciones meteorológicas.
Estas últimas fueron las peores imaginables: temperaturas por encima de los 30 grados y la cola de un huracán que excepcionalmente se acercó a la península y provocó vientos inusualmente fuertes. Aquí entra en juego la predicción meteorológica, que no es infalible pero se conoce unos días antes.
Sobre el combustible, depende del cuidado a la baja de los bosques, la escasez de ovejas y ganado ramonenando, el despoblamiento rural; y en los casos de explotación maderera se cuestiona el monocultivo de eucaliptos.
Queda quién prende la llama. El periódico digital infoLibre publica a partir de datos de Instituciones Penitenciarias que hay once personas en las cárceles españolas por delitos relacionados con incendios, la mitad condenados y el resto preventivos.
Rajoy y Feijóo, entonces en la oposición, explorando en
2006 los límites de la comunicación política.
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente informa de que en 2016 se produjeron en España 8.817 incendios, de ellos 2.338 mayores de una hectárea.
Según la Memoria de la Fiscalía en 2016 se investigaron 486 incendios forestales y se detuvo a 51 personas. Los juicios celebrados sobre incendios ofrecieron 151 sentencias condenatorias y nada se dice de personas condenadas, que en cualquier caso no acabaron en la cárcel viendo el número de presos por este motivo.
Se menciona que la Guardia Civil y la Universidad Autónoma de Madrid llevan una década investigando el perfil de las personas que provocan incendios, sin ninguna conclusión rotunda que si existiera hubiera sido aireada para la ocasión.
La causa más frecuente de incendios forestales en España continúa siendo las quemas, tanto de residuos y restos forestales o agrícolas como regeneraciones de pasto, en más de la mitad de los casos.
Las declaraciones del presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, hablando de "terrorismo incendiario", hay que tomarlas en sentido figurado, una respuesta emocional a las llamas, aunque deberían tener consecuencias.
Se recuerda estos días la fotografía de Feijóo en la oposición en 2006, en compañía de Rajoy, con una manguera de jardín apagando el fuego que había encendido previamente al culpar a gobiernos de izquierda de negligencia forestal: "con nosotros no moría gente en los incendios, y con ellos, cuatro personas".
Un biólogo apuntaba estos días que la explotación económica de los bosques es rentable porque los incendios los pagamos entre todos, con dinero público. Añado, igual que las nucleares, en cuyos costes no se incluye el riesgo de accidente (la póliza del seguro), el desmantelamiento de centrales obsoletas y la gestión de residuos durante cientos de años.
Por tanto, si los incendios están relacionados con la política forestal, la Xunta de Galicia y el Ministerio de Agricultura tienen que dar explicaciones.
Si por el contrario en este 2017, a diferencia de años anteriores, la causa primera del monte quemado es la delincuencia organizada con fines o no políticos, el Ministerio del Interior tiene que dar explicaciones.
El terrorismo se ha convertido en la excusa perfecta para eludir la responsabilidad política. La primera explicación de cualquier accidente aéreo es el terrorismo, lo que ahorra problemas e indemnizaciones a fabricantes y operadores.
El supuesto terrorismo incendiario debería acompañarse de una estrategia de seguridad, detenidos, pruebas, condenados.
Hay que reconocer en los últimos años la patente mejora de los medios de extinción, con la muy criticada en su origen Unidad Militar de Emergencias. Parece el momento de cambiar el foco del final al inicio, atender también al proceso de radicalización de las plantas.
En esto los incendios sí comparten con el terrorismo el trabajo pendiente. Cuando el peligro acecha hay que apagarlo, pero en su origen hay mucho que hacer, en la raíz.
Y la mayor parte de las radicalizaciones comienzan con la palabra.

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martes, 24 de octubre de 2017

Lógica difusa para Cataluña

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital. 
La independencia política y la capacidad profesional te lo tienen que reconocer los demás, existe en relación con otros. Hay que ser muy necio para regodearse en el pensamiento en solitario a plena luz del día, de noche es otra cosa. Por tanto, dependemos del resto de la especie para casi todo.
Ante el proceso independentista en Cataluña parece que fiamos nuestras esperanzas a la presión de los mercados y de las empresas, a la obsesión económica que el tópico adjudica a los catalanes y a la caída del caballo de la burguesía conservadora con la que se identifica a la antigua y actual Convergencia i Unió. Nunca imaginamos que se fuera a depositar la fe sobre el futuro del país en el Banco Sabadell y Pastas Gallo, hasta el momento se pensaba que tomaban sus decisiones por exclusivas razones de rentabilidad económica.
Bien es cierto que con la crisis descubrimos que la economía no es una ciencia exacta.
El último premio Nobel de Economía ha reconocido el trabajo del economista norteamericano Richard H. Thaler, por su contribución a la economía del comportamiento, es decir, la incorporación de la psicología a la ciencias económicas.
De su trabajo se deduce que existen desviaciones sistemáticas del comportamiento racional por parte de los agentes económicos, el impulso se impone a menudo al raciocinio en las decisiones económicas.
Thaler ha declarado que tratará de gastar el millón de euros del premio "de la forma más irracional posible".
Como el economista premiado tenga razón, las decisiones de Bimbo y del administrador de loterías La Bruja de Oro no predicen correctamente lo que puede ocurrir en las próximas semanas en Cataluña.
Entre vídeo va y vídeo viene del proceso independentista, carta va y carta viene, actuación judicial inoportuna y las que vendrán, otro argumento frecuentemente utilizado hace referencia a la necesidad de evitar la humillación de los catalanes, ya sea por golpes de porra antidisturbios o por otros métodos más sutiles como las declaraciones de vicesecretarios del PP o delegados del Gobierno en algunas Comunidades Autónomas.
Sorprende la aparición de este término, humillación, que está relacionado con el orgullo, el amor propio, el honor herido, circunstancias todas opinables y en cierto punto gaseosas. La humillación y el honor recuerdan a guantes arrojados a la cara de varones con el estómago lleno y la cabeza vacía que se retan a duelo de pistola en una alameda a las afueras de la ciudad de madrugada.
Salvo que la nueva política acabe imponiendo los sentimientos como argumento primero y último, el que ha sido hasta el momento el gran motor de la historia ha sido la frustración, la "imposibilidad de satisfacer una necesidad o un deseo".
La frustración es más objetivable que la humillación y detectable en pruebas de laboratorio, es la ocupación militar que supone cualquier experiencia colonial; es el reclamo de participación política y progreso económico con el que arrancaron las primaveras árabes (nada de religión), la frustración surge por derechos o condiciones concretas que se nos han hurtado y defendibles ante un tribunal.
Tenemos hasta aquí economía irracional (que incluye el reparto de beneficios y la precariedad laboral); tenemos la humillación que se trata de evitar y la frustración de la que nadie habla porque no existe ausencia de libertades y represión como la que denuncian los vídeos independentistas (en el último de estilo ucraniano ha bajado mucho el nivel).
Otro personaje a quien seguir la pista es un ingeniero electrónico irano-norteamericano fallecido recientemente, Lotfi A. Zadeh, el padre de la lógica difusa (o borrosa, fuzzy logic). Debemos a sus investigaciones matemáticas el manejo de conocimientos imprecisos e inciertos. "Observó que complejidad y precisión son propiedades inversamente proporcionales, es decir que a medida que aumenta la complejidad de un problema, disminuye la posibilidad de analizarlo en términos precisos", dice alguna de sus necrológicas.
Concretando algo más, de sus trabajos que fueron mal recibidos por sus colegas y adaptados con entusiasmo por la industria de consumo y el márketing, aparecen conjuntos difusos como “las mujeres de mediana edad”, el de “ropa muy sucia” que maneja una lavadora inteligente, o el de “vehículo delantero demasiado próximo”. Trabajó en reducir la brecha entre el mundo real con todas sus imprecisiones y la precisión de las matemáticas clásicas. "Los humanos tienen una capacidad asombrosa para razonar con conjuntos difusos (citaba ejemplos como hombres altos, mujeres hermosas, coches rápidos)", trató de acercarlo a las matemáticas y luego ha tenido su aplicación en multitud de productos de consumo. Comentaba que sus investigaciones tuvieron una más rápida y mejor aceptación en países asiáticos como Japón, más sensibles a los matices de gris entre el blanco y el negro que en occidente.
El diputado de ERC en el españolísimo Congreso de los diputados Joan Tardá ha declarado en algún medio que nunca su generación había siquiera imaginado que podría llegar tan lejos en sus ansias independentistas, lo que convierte el asunto en justificación de una biografía.
En este último caso poco podrán hacer Catalana de Occidente o Aguas de Barcelona (Grupo Suez), la efectividad policial, la oportunidad judicial, no hay salida al desastre.
Si se acaba imponiendo la lógica difusa, tenemos aún esperanza.
Cuenta la Fundación BBVA, que premió al ingeniero borroso en 2013, respecto a una cuestión que siempre suscitaba preguntas, su nacionalidad, que era fácil relacionarla con los conjuntos difusos: Zadeh, que tras licenciarse en Ingeniería Electrónica en la Universidad de Teherán en 1942 emigró a Estados Unidos, fue ciudadano estadounidense pero conservó la nacionalidad iraní. En una entrevista respondía: “No se trata de si soy estadounidense, ruso, iraní o azerbaiyano. Todas esas gentes y culturas han influido en mí, y me siento bastante cómodo entre todos ellos”.

Sugerencias

  • Coerción para todos, por Enric Juliana (La Vanguardia, 23-10-2017). El 155 se socializa: aviso del PP a los vascos, toque al Gobierno de izquierdas de Castilla-La Mancha.
  • Mejor juntos, por Ignacio Urquizu (El País, 18-10-2017). "Se puede querer a España sin ser de derechas, de la misma manera que se puede querer a Cataluña sin ser independentista".
  • The Nobel Prize in Economic Sciences 2017.
  • Fundación BBVA - Premio Fronteras del Conocimiento a Lotfi A. Zadeh.

martes, 17 de octubre de 2017

Rajoy y la continuidad de España

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
"España va a seguir siendo España y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo", Mariano Rajoy Brey, presidente del Gobierno, en entrevista para El País de 8 de octubre del año de nuestro Señor 2017.
La frase se produce necesariamente en un momento en el que peligra la unidad nacional, si no carecería de sentido, y la pronuncia quien es presidente del Gobierno desde hace cinco años del país donde se produce una amenaza seria a la unidad nacional.
El autor pretende ofrecer seguridad al lector, control sobre la situación y continuidad, ese gerundio y la repetición de "seguir siendo" trasladan una idea de que las cosas van a permanecer más o menos como hasta ahora durante un plazo prolongado.
Tranquilos, que estoy yo al mando y la cosa no va a cambiar, se nos viene a decir como en un dogma de fe. Confianza y duración.
"Seguir siendo" es una perífrasis verbal, en la que el verbo principal tiene forma no personal y es el infinitivo "seguir", ahí está el significado; la segunda parte "siendo" es auxiliar y no añade demasiado.
Cuando Amaral canta "salir corriendo" el gerundio sí añade información, en el caso de Rajoy "seguir" y "España" son los que llevan la carga de la frase.
A partir de aquí todo son dudas.
Rajoy no explica a qué España se refiere, la que va a continuar. Reconozcamos que el nombre tiene dos milenios de historia, pero es un referente que más allá de la geografía tiene un contenido diferente si lo analizamos hace 2.000, 1.000, 500 años, 200 ó 40 años, porque entendemos que no se refiere a un nombre geográfico, sino a una entidad política con personas dentro.
Personalizando el asunto, la idea de España es absolutamente diferente en las cabezas de Viriato, Adriano, Recaredo, Abderramán tercero, Alfonso octavo, el décimo, Felipe segundo, Carlos segundo, Felipe quinto, Alfonso trece, Azaña, Franco, Fraga, Suárez primero, Felipe González, Pablo Iglesias el segundo..., ideas diferentes entre sí y diferentes entre las de ellos y sus porqueros.
Se puede prever que dentro de unas décadas la España que sea será en algo diferente a la actual, como ésta ha cambiado sustancialmente en comparaciones digamos con la de 1974 ó 1977.
En los últimos cuarenta años España ha cambiado tanto que entonces te podían fusilar por tus ideas políticas. En ese plazo el PIB se ha más que duplicado, el gasto público en sanidad o educación se ha multiplicado por diez (también la deuda pública); el porcentaje de población con estudios universitarios se ha multiplicado por ocho. Todo eso ha cambiado el país y la mentalidad política de sus habitantes.
Que va a existir algo llamado España en el futuro es una obviedad, que sea exactamente como hasta ahora es improbable; y dependerá principalmente de los españoles y su voto, del acierto de sus responsables políticos y de circunstancias que hoy ni imaginamos porque serán nuevas, como la llegada de la informática, de las palomitas para microondas, del teléfono móvil, los aerogeneradores o Trump.
Con perspectiva histórica, se dice que el principal factor de construcción de naciones han sido las guerras y el azar de las decisiones de sus gobernantes absolutos; la violencia y el poder hoy están más repartidos que en el pasado.
Tan sorprendente como la frase objeto de análisis es que el presidente Rajoy apunta a Europa como el proyecto político ilusionante, de futuro, al que todos los españoles deberíamos dedicar nuestros mejores esfuerzos, incluidos los catalanes independentistas.
Se entiende por tanto que trabaja en ese objetivo, también podría decir que "Europa va a seguir siendo Europa y lo va a seguir siendo durante mucho tiempo", pero tampoco sabemos a qué Europa se refiere el presidente. Europa existe geográficamente como península occidental de Asia desde hace 50 millones de años, desde los griegos clásicos viene a referir el territorio al norte del Mediterráneo, sin mucha concreción, políticamente desde Carlomagno hace un milenio, interpretando de forma generosa la larga lucha por controlar la Cristiandad, que era el concepto político.
Desconocemos la opinión del Gobierno, del Partido Popular y de su doble presidente sobre la necesidad o no de que la UE refuerce un pilar social sin el cual el edificio es políticamente inestable e increíble para el ciudadano; desconocemos la opinión de los tres sobre la viabilidad de un ejército y una defensa europeos, avanzando necesariamente a costa de una cesión de soberanía en unos tiempos en los que triunfa el populismo y el nacionalismo ultra y excluyente.
Por concluir, España y Europa podemos decir que seguirán dando nombre geográfico a una parte del planeta durante mucho tiempo, tiempos geológicos que se miden en millones de años.
En ocasiones, y éste es el caso, utilizamos las mismas etiquetas para referirnos a la geografía y a la política.
Políticamente España no es difícil aventurar que no va a seguir siendo la misma no ya a largo, sino a medio y a corto plazo, y en este sentido va la reforma constitucional cuyo proceso acaba aparentemente de arrancar por iniciativa política del PSOE.
Si este proceso de reforma transcurre según lo previsto la España política no va a seguir siendo la misma en el futuro, sino que va a ser mejor, pues su estructura institucional va a estar mejor adaptada al momento actual y a lo que piensan hoy los ciudadanos.
Por tanto Rajoy se quedó corto con la frase de la entrevista, no en el tiempo que durará España, sino corto en el contenido político y en el optimismo.

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martes, 10 de octubre de 2017

'Performance' independentista

Columna de opinión publicada también en Estrella Digital.
Cualquier proyecto político se defiende en el terreno de la comunicación, en 2017 principalmente en el terreno de la comunicación; y dando una vuelta a la frase casi todo lo que nos llega por medios tradicionales y electrónicos tiene una intencionalidad política (y/o comercial), dicho esto sin ninguna connotación negativa.
Salvando todas las distancias, el terrorismo hoy internacionalmente más practicado utiliza la comunicación como una herramienta prioritaria, el barbudo con cámara es tan importante o más que quien sostiene el kaláshnikov; consuela que tampoco son infalibles, como lo muestra la reiteración de reivindicaciones falsas, incluida la matanza en Las Vegas.
El referéndum ilegal celebrado en Cataluña el 1 de octubre tuvo dos éxitos indiscutibles, su objetivo real no era un resultado que no había ni capacidad ni interés en escrutar, tenía dos objetivos instrumentales que eran la internacionalización del proceso y una excusa para la posterior declaración unilateral de independencia.
Objetivos cumplidos. Las cargas policiales ocupan toda la prensa internacional, se debate sobre la independencia en el Parlamento Europeo, se pronuncian porque se les pregunta y responden presidentes y primeros ministros de medio planeta, se habla de mediadores. Al hilo de esto, que el tema saliera en la rueda de prensa en la Casa Blanca en la visita de Rajoy en septiembre fue por supuesto una torpeza de comunicación (hay que decir eso de que somos líderes mundiales y no tratamos hoy asuntos domésticos, que es un tanto patético y cabrea a los periodistas, pero se olvida pronto).
La calidad de las viñetas políticas sobre Cataluña en la prensa internacional va preocupantemente en aumento. En España, El Jueves y Orgullo y Satisfacción le dedican su último número.
La sorpresa es relativa, en las diadas y grandes concentraciones independentistas, aparte de exagerar el número buscando un récord histórico como hace todo el mundo, se organiza una coreografía de volúmenes y colores para mayor plasticidad de las fotografías aéreas.
A veces da la sensación de que más que la independencia, poco probable o al menos difícil, lo que desean es comunicar su independencia.
Aunque corran el riesgo lejano de llevarse un porrazo, los niños y ancianos son una apuesta segura en cualquier concentración política, a poder ser alegres, no cabreados.
Concursos de ronquidos, vigilia pascual antes de votar, los manifestantes parecen clones felices compartiendo camiseta y bandera reluciente... La gallina franquista y el Cara al sol hay que echarlos a patadas no sólo por ideología, sino por comunicación. La persona que repartía banderitas de España en la última fiesta de la bicicleta en Madrid no madrugó, eran de papel y pequeñas, cutres.
La reacción a los inventos sobre violencia policial, abusos sexuales de la policía (ay Colau!), dedos rotos, centenares de heridos, suele llegar cuatro días tarde y la comunicación reactiva siempre es menos efectiva.
Tras asesinar a la senyera, la estelada es el símbolo de un proyecto político rupturista e ilusionante para muchos; la bandera española, al margen del fútbol, tiene otros significados diferentes, muchos de pasado y no carga con suficientes elementos de cambio, al menos hasta que alguien no nos concrete un proyecto político de futuro.
Nos cuenta Europa Press que el número de personas que juran bandera (española) se ha multiplicado por ocho desde 2010, se ha pasado de 1.700 a 14.000 el año pasado. Varios ayuntamientos del Partido Popular en Madrid, curiosamente afectados por casos de corrupción, reparten la enseña de forma gratuita a convecinos convencidos del nacionalismo textil, que no fiscal o laboral o social. La intencionalidad política de lo anterior es evidente, no así su efectividad más allá de los límites del término municipal.
Cualquier aficionado a la comunicación sabe que el ideal es conseguir un equilibrio entre contenido y formato, no suelen funcionar por separado; entre lo que se dice, la puesta en escena y el público al que uno se dirige que es el destinatario y nunca conviene olvidar.
En el caso del mensaje a la nación del rey Felipe no funcionó ni el conjunto ni las partes, ni el contenido sin propuestas de futuro ni el formato ni la puesta en escena, el movimiento de manos no se correspondía con los mensajes y se le movía el butacón. ¡Cuánto daño está haciendo el movimiento descontrolado de manos a la credibilidad de la política!, bastante más que Carmena a la Navidad.
El Gobierno central parece haberse independizado de una estrategia de comunicación y cuando ésta no existe suele significar que lo que no existe es estrategia, o es tan equivocada que sus responsables parece que no comparten tiempo y espacio con el ciudadano.
La combinación de abogados del Estado y fuerzas de seguridad no han encontrado aún la forma de comunicar eficazmente sus mensajes. Desde que Rajoy llegó a la Moncloa hace más de cinco años les había dado tiempo a matricularse, cursar y licenciarse en Periodismo o Comunicación Audiovisual.

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